7.06.2017

Y ahora, ¿qué?

Soy un puto virgo. No tiene más explicación.

Llevo varios minutos frente a la pantalla, sin saber qué escribir. Varios minutos pensando qué perturba mi mente.

Llevo otros tantos intentando pensarlo, averiguando qué era. Pero he decidido que no voy a perder mi tiempo en ello. Soy autosuficiente, yo puedo con todo esto (y más).

Nada ni nadie va a pararme. Soy más fuerte que nunca. O al menos eso voy a intentar aparentar.

Yo. Yo. Yo. Y otra vez yo.

Lo necesito. Necesito que todos mis pensamientos, todos mis actos repercutan en algo bueno para mi vida. Dejar todo lo que me hace mal a un lado. Eliminar todo lo tóxico que me rodea, y centrarme en esas personas capaces de sacarme sonrisas a diario.

Y ahora, ¿qué?
Ahora, todo.

5.18.2017

Aprendiendo a querer(me).

Llevo una época que me siento raro. Una época en la que no acabo de ubicarme. No sé qué va a ser de mí. Qué quiero, o dónde acabaré.

Me encuentro raro en muchos aspectos. Hago cosas que no me llenan como persona. A veces pienso que todo da igual y que nadie valora los actos de los demás. Que la sociedad se mueve por puro interés y que ya quedan pocas personas que sean 'de verdad'.

No sé, quiero muchas cosas pero a la vez no quiero tantas otras. Creo que debería hacer caso a una de las personas más sabias que conozco, y de las que más admiro: que lo primero que necesito es estar bien conmigo mismo. Necesito establecer un camino, tomar decisiones. Hacer que cada día merezca la pena, estar a gusto con todo lo que hago y dedicarme tiempo.

Eso no quiere decir que me olvide de la gente que me rodea. Mis amigos y mi familia es lo más importante que tengo. Lo digo muchas veces, aunque pocas lo pongo en práctica.

Voy a empezar a recordarme todo lo bueno que tengo. Todo lo que valgo, y hacerme valer. Y aplicarme una frase de un artículo que he leído y que, la verdad, me ha encantado.

'Cuando me necesites estaré ahí. Pero, cuando me necesite a mí mismo, también.'

3.02.2017

Débil.

No sé cómo afrontar esto. No sé si soy yo, la tecnología, o esta puta sociedad que me rodea.

Ya no sé qué hacer para superar estos momentos. Quizás debería aislarme, intentar evitar que todo esto que me rodea no sea tan superficial. Afrontar las cosas, decir las verdades.

Bah, estoy tan cansado de todo esto. En serio, no sé qué quiero, no sé qué necesito. No sé cómo salir de esta situación que me atrapa y no me deja ser feliz.

¿Qué cojones pasa? Con lo fácil que podría ser todo, y qué manera de complicarnos la vida. Me reconozco, y me odio. Me estreso, y me destrozo. Me quejo, pero no pongo remedio.

Llegará el día en que asuma mis responsabilidades. El día en que siente la cabeza y plante cara a todo aquello que he ido dejando de lado. Pero, ay, ¿cuánto queda para eso?

Yo, como siempre, seguiré con mi frágil pero indestructible sonrisa.

2.02.2017

Ternura.

No lo necesito.

La verdad que no, no necesito que vuelvan a hacerme daño.
¿Enamorarme? Me encantaría. Pero no si luego todo termina como siempre.

Me encanta ilusionarme contigo, decir las cosas bonitas que pienso sobre ti, me encanta que seas tan tierno, y me encanta comportarme así de romántico. Ésa es mi verdadera esencia. Por suerte o por desgracia, la que nadie ve.

Vuelvo al mismo tema de siempre: ¿qué le pasa a esta sociedad? ¿Nadie se ha parado a pensar el daño que nos hacemos los unos a los otros? La era de la tecnología y el consumismo, la novedad. Cómo nos encanta tirar algo en cuanto apenas está roto. Total, ya me compraré otro.

Nadie se ha parado a pensar que hay cosas que no pueden reponerse. ¿Cuántos corazones rotos conoces divagando por ahí? En vez de romper más, ¿por qué no nos dedicamos a repararlos?

Creo que ya estoy suficientemente roto, como para tener más pedazos de mí. Llega un punto en el que la vida te hace añicos, y eso ya no hay quien lo reconstruya. En serio, creo que nadie se ha parado a pensarlo. Se nos está yendo de las manos.

Quiero experiencias, vivencias. Quiero personas. Personas que ayuden a reparar el daño que otras han causado. Personas que me hagan perder la cabeza pero me mantengan los pies en el suelo.

Tengo mucho que ofrecer. Lo sé. Y creo que no pido tanto a cambio. Sigo siendo un incomprendido: alguien que busca que, por una vez en su vida, lo valoren como se merece. Pero bueno, basta ya de llorar. Eres tú el imbécil que se lo pierde.

Sólo espero, de corazón, que cuando me llegue el día (porque sé que me llegará) no esté tan cansado como para cerrar los ojos y no querer mirar más allá. Ni querer tirar este juguete roto o cambiarlo por uno nuevo.

Prometo cuidarte y hacer lo que esté en mi mano para hacerte todo lo feliz que me gustaría que me hubieran hecho a mí.

Desde un pasado no tan lejano: me hiero, y te quiero.