5.18.2017

Aprendiendo a querer(me).

Llevo una época que me siento raro. Una época en la que no acabo de ubicarme. No sé qué va a ser de mí. Qué quiero, o dónde acabaré.

Me encuentro raro en muchos aspectos. Hago cosas que no me llenan como persona. A veces pienso que todo da igual y que nadie valora los actos de los demás. Que la sociedad se mueve por puro interés y que ya quedan pocas personas que sean 'de verdad'.

No sé, quiero muchas cosas pero a la vez no quiero tantas otras. Creo que debería hacer caso a una de las personas más sabias que conozco, y de las que más admiro: que lo primero que necesito es estar bien conmigo mismo. Necesito establecer un camino, tomar decisiones. Hacer que cada día merezca la pena, estar a gusto con todo lo que hago y dedicarme tiempo.

Eso no quiere decir que me olvide de la gente que me rodea. Mis amigos y mi familia es lo más importante que tengo. Lo digo muchas veces, aunque pocas lo pongo en práctica.

Voy a empezar a recordarme todo lo bueno que tengo. Todo lo que valgo, y hacerme valer. Y aplicarme una frase de un artículo que he leído y que, la verdad, me ha encantado.

'Cuando me necesites estaré ahí. Pero, cuando me necesite a mí mismo, también.'

3.02.2017

Débil.

No sé cómo afrontar esto. No sé si soy yo, la tecnología, o esta puta sociedad que me rodea.

Ya no sé qué hacer para superar estos momentos. Quizás debería aislarme, intentar evitar que todo esto que me rodea no sea tan superficial. Afrontar las cosas, decir las verdades.

Bah, estoy tan cansado de todo esto. En serio, no sé qué quiero, no sé qué necesito. No sé cómo salir de esta situación que me atrapa y no me deja ser feliz.

¿Qué cojones pasa? Con lo fácil que podría ser todo, y qué manera de complicarnos la vida. Me reconozco, y me odio. Me estreso, y me destrozo. Me quejo, pero no pongo remedio.

Llegará el día en que asuma mis responsabilidades. El día en que siente la cabeza y plante cara a todo aquello que he ido dejando de lado. Pero, ay, ¿cuánto queda para eso?

Yo, como siempre, seguiré con mi frágil pero indestructible sonrisa.

2.02.2017

Ternura.

No lo necesito.

La verdad que no, no necesito que vuelvan a hacerme daño.
¿Enamorarme? Me encantaría. Pero no si luego todo termina como siempre.

Me encanta ilusionarme contigo, decir las cosas bonitas que pienso sobre ti, me encanta que seas tan tierno, y me encanta comportarme así de romántico. Ésa es mi verdadera esencia. Por suerte o por desgracia, la que nadie ve.

Vuelvo al mismo tema de siempre: ¿qué le pasa a esta sociedad? ¿Nadie se ha parado a pensar el daño que nos hacemos los unos a los otros? La era de la tecnología y el consumismo, la novedad. Cómo nos encanta tirar algo en cuanto apenas está roto. Total, ya me compraré otro.

Nadie se ha parado a pensar que hay cosas que no pueden reponerse. ¿Cuántos corazones rotos conoces divagando por ahí? En vez de romper más, ¿por qué no nos dedicamos a repararlos?

Creo que ya estoy suficientemente roto, como para tener más pedazos de mí. Llega un punto en el que la vida te hace añicos, y eso ya no hay quien lo reconstruya. En serio, creo que nadie se ha parado a pensarlo. Se nos está yendo de las manos.

Quiero experiencias, vivencias. Quiero personas. Personas que ayuden a reparar el daño que otras han causado. Personas que me hagan perder la cabeza pero me mantengan los pies en el suelo.

Tengo mucho que ofrecer. Lo sé. Y creo que no pido tanto a cambio. Sigo siendo un incomprendido: alguien que busca que, por una vez en su vida, lo valoren como se merece. Pero bueno, basta ya de llorar. Eres tú el imbécil que se lo pierde.

Sólo espero, de corazón, que cuando me llegue el día (porque sé que me llegará) no esté tan cansado como para cerrar los ojos y no querer mirar más allá. Ni querer tirar este juguete roto o cambiarlo por uno nuevo.

Prometo cuidarte y hacer lo que esté en mi mano para hacerte todo lo feliz que me gustaría que me hubieran hecho a mí.

Desde un pasado no tan lejano: me hiero, y te quiero.

12.31.2016

Podría ser peor.

Y aquí seguimos, otro año más.
Con altibajos cada día. Cada hora mas bien.
Pero hasta el final.

No veo el momento de terminar esta etapa, ese ansiado momento en el que, por fin, todo este sufrimiento termine. Poder disfrutar de mí... cuidarme, respetarme. Ay, qué bonita es la felicidad.

Y toca, de nuevo, hacer balance de lo que me deja este 2016.
La verdad no ha sido para nada un mal año. Con excepciones, está claro. Gente a la que no quiero volver a ver ni en pintura, y otras a las que no me cansaría de ver a diario. Momentos que no cambio por nada y siempre van a tener hueco en mi corazón, y otros que mi mente ha decidido borrar por completo. Sentimientos que nunca había tenido. Estoy aprendiendo a odiar un poco más, y querer un poco menos. Aunque yo nunca he sido capaz de odiar, pero hay veces que es tan necesario.

En fin, gracias otra vez a toda esa gente que sigue a mi lado haciéndome feliz con lo más mínimo. A este 2017 sólo le pido que sigamos como estamos y, porqué no, un poquito de egocentrismo. Que no me vendría nada mal pensar en mí de vez en cuando.

Y bueno, que esto no es ninguna queja. A pesar de todo, estoy muy contento de todo lo vivido este año y sino, bueno... no nos queda más remedio que pensar que podría ser peor.

¡Feliz año nuevo!
Y recuerda: nunca pierdas la sonrisa.

12.06.2016

Hasta el final.

¿Por qué cuando las cosas nos van bien nos enpeñamos en darle una vuelta más para que vuelvan al caos en el que se encontraban? ¿No podemos ser capaces de asumir que la felicidad también es un estado de ánimo con el que sentirnos identificados?

Y, aquí estoy, una noche más. Asumiendo lo imbécil que soy. Dándome cuenta de las oportunidades que he dejado pasar por puros caprichos, por ir a lo 'fácil'. Y tan fácil, ¡oye!

Vuelvo a echarme de menos. Necesito dedicarme algo de tiempo. Necesito recuperar mi esencia, volver a ser ese chico que se levantaba con una sonrisa en la cara y tenía una vida despreocupada. Ay, qué jodido es esto de crecer.

Me encanta experimentar, descubrir nuevas partes de mí que no conocía. Me gusta evolucionar, forjar mi carácter, luchar por aquello que considero importante para mi bienestar. Sólo pido tiempo. Algo que nadie está dispuesto a ofrecerme.

Va, joder. Quizás vuelva todo a ser una ilusión... pero estás muy cerca de ese momento con el que llevas demasiados años soñando. ¿Y si hacemos un esfuerzo? ¿Y si luego lloramos de la emoción por lo grande que puede llegar a ser la recompensa? Venga, que sí, que se puede. Que yo puedo.

Así que va, coño: 1,25 y... ¡hasta el final!

10.23.2016

Hemos dejado de bailar.

Pues parece que, de nuevo, me equivocaba. Parece que volvía a estar equivocado, a estar en otra sintonía. Que no escuchábamos la misma frecuencia. Que no hemos sido capaces de encontrar una canción con la que bailar juntos.

Y yo, faltando a mis principios. De nuevo, arriesgando todo por alguien que no da nada por ti. Vuelvo a sentirme como un imbécil. A sentir que me han tomado el pelo como han querido. ¿Es que esta situación no va a cambiar nunca? ¿No voy a ser capaz de encontrar a nadie que de la cara por mí? ¿Nadie que sea tan valiente como para decir 'te quiero'?

¿Dónde estás? Al menos, ahora, ya sé a qué atenerme. Otro fracaso más a mi lista de defectos. En fin, qué depresión de sociedad. Qué tristeza pensar que quizás no haya nadie que merezca la pena. Qué duro se me hace.

Y es que quizás voy tras de un 'sí' que no sale. Supongo que, como siempre, es cuestión de esperar.

10.21.2016

Estamos en época de bailar.

Estoy en una época en la que no necesito que me hagan daño.

Muchas otras veces no me importaría, es lo que tiene la vida: arriesgarse y fallar. Pero ahora no. Estoy en una época en la que necesito que me quieran. Una época delicada, de cambio. En la que necesito más que nunca el apoyo de mi familia, de mis amigos.

Estoy a punto de finalizar una etapa que ha marcado mi vida... y necesito comprensión y cariño. Tener la vida fácil, sin problemas, ni preocupaciones de más. Centrar la cabeza en lo que toca, y no divagar por cien mil caminos que no llevan a ninguna parte.

Joder, y es que sé que la vida puede ser fácil. Que puedo ser feliz, sonreír a diario y no necesitar nada ni a nadie. ¿Por qué me empeño en complicarlo tanto? Quizás mi dj favorito tenga razón, y me empeño en forzar situaciones que quizás por sí solas no surgieran. Pero vuelvo a lo mismo de siempre: las relaciones (de cualquier tipo) siempre son cosa de dos. Una amistad no es fructífera si ambas partes no ponen su empeño y dedicación en cuidarla. En hacer que sea una relación sana, satisfactoria y duradera.

No sé, la verdad, por qué a mí me cuesta tanto. Si, al fin y al cabo, esto es cosa de dos.

Quizás la solución esté en no pensar, en dejarse llevar y no preocuparse de estas cosas de más, de tonterías que no tienen bases lógica. Quizás la solución esté en bailar, juntos, aunque sólo lo hayamos hecho una vez. Sin nadie más. Solos tú y yo.

Si te apetece tanto como a mí, no lo pienses: vamo' a bailar.

10.02.2016

Siempre quise ser galáctico.

¿Quién tiene la oportunidad de ser feliz?

Soy virgo, y me encanta. Y lo odio. Y me encanta.
Soy ese tipo de persona que no tiene claro lo que quiere, que le cuesta decidir. Que tiene altibajos constantemente: unos días queriendo comerme el mundo, y otros en los que el mundo me come a mí.

No sé cómo afrontar esto. Me cuesta. Es difícil continuar en un lugar en el que no estás a gusto. Es difícil la vida diaria en un sitio en el que sabes que no eres feliz, y donde nunca vas a llegar a serlo. Un momento, ¿estoy seguro de eso? ¿Nunca voy a poder ser feliz en mi propia ciudad? No, no lo creo. ¿Ves? Otra vez. Ahora sí, ahora no. ¿A qué juego?

Quizás debería ser más valiente de lo que soy, tal cual intento predicar. No aferrarme a las cosas del pasado, intentar seguir adelante saltando todos los obstáculos que se me ponen por delante.

Estar más pendiente de los míos y no ser tan disperso. No tomarme las cosas tan a pecho, e intentar disfrutar más de los momentos: son únicos e irrepetibles. Jamás volverás a estar en el mismo lugar en el mismo tiempo. La vida es fugaz. Sé una estrella.

Y recuerda: calma y paciencia. No te dejes llevar por el momento, piensa con cabeza, organiza tus planes y disfrútalos, con quien quieras y cuando quieras. Y hazlo por lo que te dicte el corazón, no la razón. Pero, siempre, con cabeza.

9.06.2016

La nueva vida.

Este año escribo desde un sitio diferente. Desde otra ubicación. Lejos de muchas cosas, y muy cerca de otras. Este año está siendo muy bueno en muchos aspectos. Quiero quedarme con lo positivo, con esas cosas que me hacen sonreír a diario.

Gracias a mi familia, por estar más unida que nunca y permitirme ser libre. Gracias a mis amigos, a los verdaderos, a aquellos que son capaces de pasarse contigo madrugadas enteras sólo para hacerte feliz por unas horas. Gracias a mis estudios, a ayudarme a creer que soy una persona muy válida. Gracias a mi trabajo, a permitirme hacer lo que me gusta, con toda mi ilusión.

Y, bueno, nunca me ha gustado ser protagonista o hacer que alguien lo sea. Pero gracias a él, que aunque muchas veces me saque de quicio, sabe conquistarme con su mágica sonrisa.

Poco más. Esperemos que todo siga su curso, o ya veremos qué nos depara el destino. Sólo quiero recordarte, Alejandro: calma y paciencia, que todo llega.

¡Felices 24 para mí!



'Son tiempos difíciles para los soñadores.'

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8.28.2016

Lo dejas o lo tomas.

Ya tocaba volver.
Demasiado tiempo sin pasarme por aquí, sin quejarme.

Y todo... ¿para qué? ¿Estamos volviendo a lo mismo de siempre? ¿A esa burda historia que no hay manera de dejar que se repita? Sigo cansado de todo esto, de no poder llevar a cabo lo que me propongo.

Aunque, la verdad, sigo creyendo que yo no tengo la culpa de esto. Que siempre es la gente me rodea, los distintos capullos con los que me topo. Gente que sólo intenta confundirte y apartarte de tu verdadero camino, de ése que el destino ha preparado para ti. Porque sí, siempre he sido el típico imbécil que cree en el destino, que piensa que tiene algo bueno guardado para mí.

¿Y si me equivoco? ¿Y si, en realidad, esto es lo que me va a tocar aguantar durante toda mi vida? Me niego a ello. Me niego a creer que no hay nada que hacer. Supongo que todo es cuestión de centrarse, de focalizar toda la energía en el mismo punto. Pero de verdad, en un punto. Dar lo mejor de ti para llegar hasta él. Fijarse objetivos, y cumplirlos. Priorizar.

Pero joder, todo eso ya lo hago. El problema no lo tengo yo. El problema está en el resto de la humanidad, que no tiene claro lo que quiere. No sabe priorizar. O quizás sus proridades no sean las mismas que las mías, y es ahí donde entramos en conflicto. Sí, será eso. Que soy demasiado virgo para esto. Ay, qué feliz y qué cansado estoy de serlo.

En fin. Sobreviviré, como siempre, hasta que algo mejor llegue. Porque llegará. Lo sé.




'Y es que así no encuentro la manera,
de hacer que alguien como tú me quiera.
Qué le vamos a hacer, no sé.'