7.20.2015

Se rompe con las manos.

Hemos vuelto. Vuelto a toda esa tontería de vida que me rodeaba y pensaba que había dejado atrás. ¿Es el lugar? ¿Son las personas?

Al menos sé que no soy yo el causante de todo esto. Irme fuera y apartarme de todo eso me ha ayudado a conocerme mejor, a descubrir que no soy yo el que provoca todo este desastre de vida. Son las personas que me rodean las que me hacen así de (in)feliz.

Con doble sentido, con doble moral. Feliz de volver, de estar con la gente que me quiere. E infeliz por exactamente la misma razón.

Además, sigo sin encontrar mi sitio. Ni a nadie con quien compartirlo. No hay nadie que me llene en todos los aspectos, que consiga ponerme tonto y hacerme perder la noción del tiempo. Creo que esta sociedad se degenera por momentos. O quizás seamos nosotros mismos los que la llevemos a esa degeneración.

Aunque noto que las cosas han cambiado, y me las tomo de distinta manera. Hay algunas por las que antes hacía un mundo y que ahora, hablando claro, me la sudan. Estoy aprendiendo a vivir con esta degenerada sociedad, donde el amor ya no existe y las personas somos sólo caprichos de otras. Y no me gusta. Para nada.

En serio, ¿no podemos volver un siglo atrás? Hemos avanzado en muchísimas cosas, pero pienso que la ilusión de todo esto se ha perdido. Y con lo que a mí me gusta la magia, ay. Ya no quedan buenos magos.

Y eso busco yo: alguien que sea magia, pero sin truco.

6.01.2015

La nueva imagen.

Un nuevo yo, uno renovado. ¿Seguro? Esperemos.

Intento hacer las cosas siempre por el bien de los demás, me preocupo hasta por la gente que ni conozco. Soy el imbécil que vive de ilusiones, de promesas que nunca llegan a cumplirse.

Sigo en busca de un camino con destino. A cada día que pasa aprendo cosas nuevas, cosas que intento aplicar a mi vida diaria, para sentirme mejor conmigo mismo y hacer sentir mejor a los que me rodean. Intento que sean felices y, por lo que veo, no lo hago nada mal. Pero, egoístamente hablando, ¿qué pasa conmigo? Vuelvo a lo mismo de siempre, a ese bucle del que no puedo salir. ¿Soy feliz? ¿Realmente lo soy? Tengo muchas cosas por las que sonreír, muchísimas. Y eso hago, sin dudarlo. Poca gente me habrá visto serio. Pero, por dentro, sigo sintiendo ese vacío. Ése que hace tiempo busco llenar y que nadie lo consigue.

¿Y si no estoy hecho para llenarlo? ¿Y si es algo de mí que debe permanecer vacío? No sé, quizás es algo que deba plantearme, que únicamente estoy aquí para llenar el vacío de los demás... a costa del mío. Quizás sea eso.

A saber si alguna vez llegará el día en el que, bueno... En el que, simplemente, me dedique a sonreír.

¿Y qué hay de esa lista de propósitos que hice para este nuevo año? Algunos son caprichos, otros experiencias... pero, ¿propósitos? Pocos tengo ya. Y ninguno cumplido.

Será mejor parar un momento, observar con determinación lo que tengo bajo los pies, y saber dónde puedo pisar. Porque muchas veces nos metemos en arenas movedizas, y lo peor que puedes hacer es moverte sin saber hacia dónde.

5.17.2015

15.

Últimamente me está dando mucho por escribir. No sé si es por emoción, tristeza o pura melancolía.

El hecho es que aquí estoy otra vez. Y bien feliz. Llevo unos días recordando muchos momentos que he vivido: con mi familia, con mis amigos.. y sonriendo a cada uno de ellos. Me doy cuenta que la vida se pasa más rápido de lo que nos gustaría, que debemos aprovechar cada minuto para hacerlo único. Recordar un viaje porque fue una experiencia nueva, la celebración de un cumpleaños porque fue 'el día de', o un noche cualquiera en la que dos personas no sabían que se estaban enamorando.

Ahora, mirando atrás y recordando todos esos momentos... me siento feliz. Estoy tan emocionando de poder compartir estos ratos con toda esa gente, con MI gente. Y es que todo va sobre ruedas cuando las cosas se hacen con ilusión, cuando sientes la emoción de lo que está por venir, cuando los deseos se hacen realidad.

Me encanta la vida que llevo aquí, a mi aire. Con preocupaciones de menos, copas de más. Personas especiales que te arrancan una sonrisa sin pretenderlo. Pero ellos, mi familia, son lo más bonito que tengo y que podré encontrar jamás. No puedo evitar soltar alguna lágrima cuando pienso en vosotros porque os echo de menos. ¿Y qué pasa con mis amigos? Ya he hablado de ellos: mi familia. Son los que están ahí a diario, en quien pienso cuando tengo algún problema, quienes me sacan de casa cuando lo único que me apetecería es esconderme bajo las sábanas. Ellos, por los que pasaría noches en vela, recorrería miles de kilómetros y haría cualquier cosa sin preguntar el porqué.

Pero bueno, no pretendía escribir nada triste, al revés... es algo que me viene de dentro, mis más sentidas emociones, algo que no suelo compartir con mucha gente. Queda poco tiempo para echarnos de menos, ¡en nada me tenéis por allí dando el coñazo de nuevo!

Y este mes que queda lo voy a aprovechar al máximo. Haciendo de todo, exprimiendo cada momento, haciéndolo único e irrepetible. Porque nunca sabes cuando va a ser la última vez que hagas algo en esta vida.


Disfrútala,
que sólo tienes una.



5.16.2015

Relatividad.

Quién dice lo que está bien, y lo que está mal. Quien se encarga de juzgar, de establecer lo que define la moralidad. Somos demasiadas personas en este mundo para obtener concepciones universales. Cada uno se basa en su existencia, en sus vivencias; y de aquella forma es en la que percibe la realidad.

Pongamos que, por un momento, dos personas se sitúan frente a un paisaje. ¿Cómo juzgar si es bonito o no? ¿En qué hay que basarse para describir la realidad a la que se enfrentan? Quizás ambos sientan emociones distintas. Seguro que lo harán.

Eso mismo pasa con las personas, y las relaciones que entre ellas se producen. Quizás tú me hagas sentir el hombre más feliz del planeta, mientras que yo para ti sólo sea uno más. ¿En qué nos estaríamos basando? ¿Sentimientos? ¿Por qué tú eres capaz de hacerme sentir así, y yo no puedo? ¿Hasta cuándo puede durar? ¿Y sí se intercambian los papeles? ¿Y si ahora soy yo el que no siente nada? Ay, qué complejo todo.

Muchas veces me paro a darle vueltas a todo este tipo de cosas. A ver cómo la gente se relaciona, qué técnicas utilizan para ello. Quizás técnicas de persuasión, o simplemente espontaneidad y naturalidad. Me abruma pensar en esto aunque, para qué engañarme, siempre he pensado en qué se basa la felicidad. Cada vez estoy más seguro que es un cúmulo de pequeños momentos, de sonrisas infinitas con esa gente por la que darías la vida. Esos momentos que desearías que fuesen eternos.

Pero ay, qué tristeza pensar que cuando crees que algo es eterno...
se acaba.

5.13.2015

La tentación vive.. lejos.

Sería el novio perfecto. Lo sé.

Me preocupo por la gente que quiero, me gusta hacer sentir bien a los demás. Soy el (no tan) típico que le encantan los pequeños detalles, esos con los que no puedes evitar que se te escape una sonrisa.

¿Y entonces? ¿Qué falla? Hay algo que no encaja. Falta la pieza fundamental, esa que hace que todo vaya sobre ruedas, que no dudes ni un momento de tu pareja. Confianza plena, interacción física... cariño, constancia y amor, mucho amor.

La receta es fácil, pero no basta con únicamente mezclar los ingredientes. Hay que saber la cantidad exacta de cada uno de ellos para que el resultado sea perfecto. Aunque, ¿quién busca la perfección? Es más divertido experimentar, probar cosas nuevas... y ver qué resulta.

Y en ese punto estoy: en probar. He intentado mezclar los ingredientes de muchas formas distintas, pero nunca doy con el sabor acertado. A veces demasiado dulce, otras amargo a mas no poder. Llegará el día en el que, por fin, consiga la mezcla que deseaba. No será perfecta, ni mucho menos, pero será aquella que mi paladar pueda disfrutar a diario, sin llegar a aburrirla.

Hasta entonces.. ay, quién sabe qué será de mí hasta entonces.

4.28.2015

Tres son suficientes.

Sigo preguntando por ti. Quiero saber dónde estás, cuándo vas a aparecer. Y no es que me dedique a buscarte. Pero, para qué mentir, tengo ganas de encontrarte.

Entre tanto, voy disfrutando de lo que la vida me ofrece: una mirada que no deja indiferente, el brillo de una sonrisa, o el simple calor de un abrazo.

Soy el típico que se dedica a cuestionar las grandes preguntas de la vida. Me gusta hacer reflexiones, sacar mis propias conclusiones. No sé, al fin y al cabo, no me considero uno de tantos. Y eso, por favor, es algo que no quiero perder jamás. Quiero ser auténtico, original.

Estoy, por fin, aprendiendo a quererme. Vivo una época diferente, pero irrepetible. Necesito aprovechar cada minuto de todo esto que tengo ahora; y sé que lo estoy haciendo. Quizás vivo un poco ausente, indiferente al mundo que me rodea. ¿Acaso eso es malo? ¿Cuántas veces desearíamos olvidarnos de todo lo ajeno, y centrarnos única y exclusivamente en aquello que nos interesa? Noto mi crecimiento interior. Ya no soy el mismo que llegó hace tres meses a un país desconocido, sin saber qué hacer, ni porqué luchar. Cada vez tengo más claros mis objetivos; es algo que necesitaba en mi vida: centrarme y priorizar.

A partir de ahora, seguiré adelante. Cumpliendo promesas, alcanzando sueños, rompiendo esquemas. Espero poder volver atrás, a este mismo instante, y sonreír. Sonreír porque todo aquello que anhelaba se ha hecho realidad. Dejar de lado las preocupaciones, los celos, las tonterías... y dedicarme a disfrutar de lo que he conseguido con mi esfuerzo diario.

Así que ya sabes, Alejandro: fíjate un objetivo claro... ¡y a por todas!

3.23.2015

Go to go.

Todo lo que realmente me gustaría saber es... ¿hay vida más allá del orgasmo?

Hablo, de nuevo, por experiencia propia. ¿Qué le pasa a la gente? ¿No saben mirar más allá del sexo? Estoy en una época bastante compleja de mi vida, en la que el sexo ha pasado a un plano muy secundario. Ya no busco ese tipo de placer, sino otro que va mucho más allá: ese que puedes sentir a diario, sabiendo que compartes tu vida con esa persona especial.

¿Especial? ¿Queda de eso en esta especie? Tengo mucho ejemplos que me llevan a pensar que la sociedad está degradándose a tal nivel que es algo irrefrenable. A cualquier lado que mire hay personas cuya única obsesión es, hablando claro, meterla en caliente.

Una idea muy respetable. Pero luego, ¿qué? ¿Puedes vivir el resto de tu vida dedicándote sólo a eso? ¿En algún momento cambiarás esa concepción y buscarás el amor? Ay, el amor. Tan bonito como inalcanzable. Y es que el otro día leí un artículo que me gustó mucho, donde se decía que lo importante es encontrar a alguien que te fascine. A diario. Ya lo escribía yo hace tiempo: 'lo difícil no es hacer que te quiera, sino conseguir que no deje de hacerlo.' Porque en eso se basan las relaciones, en fascinarse diariamente.

Como siempre, yo, sigo harto de la sociedad. No me gusta lo que veo. Tanto mamarrachismo. Bah.

Estés donde estés, encuéntrame, por favor... y libérame de todo este juego en el que no hago mas que apostar y perder. Porque sé que contigo tendré el caballo ganador.

3.17.2015

Donde nunca llegamos.

Joder, ¿otra vez?

Hace tres años y medio que escribo en este blog. Mi vida ha cambiado mucho, muchísimo. He aprendido de todo. Me he caído mil veces, me he levantado mil y una. Todas diferentes, pero con un factor común: su protagonista.

He aquí el problema de todo: yo. Analizando las entradas, recordando algunos de los capítulos de mi vida, me doy cuenta que cambian los problemas, cambian las situaciones, pero yo sigo ahí, cual gilipollas. Sigo sintiéndome de la misma forma. He apartado a gente de mi vida, me he juntado con otra nueva... Pero ese sentimiento sigue ahí. Eso sólo me lleva a pensar, que soy yo el que tiene el problema. Soy yo el que debe lidiar con ese egocentrismo privado.

Cómo, eso ya es otra cuestión. No sé cómo enfrentarme a todo ello. Me siento en un bucle infinito del que me resulta imposible escapar. Siempre escribiendo sobre lo mismo. Estoy hasta el rabo, en serio.

Desearía poder levantarme una mañana, habiendo olvidado todo eso. Creo que, por una vez, necesito encontrar a alguien que sepa escucharme, que aprenda a quererme y que no me juzgue por mi pasado. No sé, creo que siempre intento dar lo mejor de mí, y recibo actitudes que no me merezco. Quizás sea yo el único que piense así.

Muchas veces llego a sentirme utilizado, sirviendo como puerta de acceso al mundo que me rodea. Es un sentimiento que me viene de hace tiempo. En fin, no sé. Quizás haya nacido para vivir como un ser solitario. Quizás esa sea lo mejor que me pueda pasar. Porque aunque nunca lleguemos a ser algo, yo nunca pierdo la ilusión por ello.

2.26.2015

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀- Alejandro -



Ése soy yo. Es un nombre, una identidad. Pero, ¿estoy seguro de a qué me refiero cuando hablo de 'yo'?

¿Me conozco? ¿Sabría definir quién soy yo? Sinceramente, no. De siempre lo he dicho: cómo vas a conocerme tú, si no me conozco ni yo.

Yo creo que todas las personas tenemos tres lados. Sí, tres. Aquel que la gente ve, tu apariencia física y quizás un poco la manera en que te comportas en público, pero eso es todo. En segundo lugar, tenemos el lado que muestras a tu familia y amigos. Es un lado en el que te muestras más cercano, que quien se para a conocerte, lo hace de verdad. Conocen lo bueno y lo malo de ti, te quieren y te aceptan tal y como eres... o como creen que eres. Es una idea un poco rara, un concepto indefinido que no sé cómo explicar. No quiere decir que seas una persona falsa, pero existe ese tercer lado, que nadie nunca llegará a conocer, salvo tú.

Tú eres dueño de tus actos, de tus pensamientos, y de aquello que quieres mostrar a las personas. Existe esa parte de ti que sólo tú conoces: tus mayores deseos, aquello que realmente anhelas y nunca has compartido con nadie. Nadie. O quizás esa parte más oscura de ti, quién sabe.

Delante o detrás, cara o cruz, blanco o negro... ¿Pero tres? Yo, por mi parte, sigo buscándome. Sigo sin tener completamente definida esa tercera parte. A veces me siento extraño, desconocido. Me pregunto el porqué de algunos actos, de algunos sentimientos... Esa contrariedad que a veces me inunda. ¿Alguna vez alguien ha llegado a conocerse completamente? No sé, me gustaría saberlo de verdad. Saber si alguien se siente como yo, o alguien ha logrado encontrar su camino, poder reducirse a únicamente dos lados.

12.31.2014

Y otro año más.

Y aquí estamos, otra vez más, haciendo balance del año que nos deja. Y menos mal, porque menudo año.. Qué ganas tengo de que termine. Y es que dicen que no es como empieza, sino como termina, pero ¿alguien ha hablado de lo que pasa entre medias?

La verdad que empecé el año de la mejor manera posible: rodeado con mis amigos con todas las copas de más que podíamos soportar. Y bien felices.

Pero, ¿qué ha pasado para degenerar en esto en lo que me he convertido? Muchos días desearía no haberme levantado de la cama, me dan ganas de desaparecer, de olvidarme de todos los que me rodean.. La presión me puede. Tengo demasiadas tonterías en la cabeza y no consigo centrarme. Y eso es algo que no puedo permitirme.

He abandonado los estudios, la familia, los amigos.. ¿qué me queda entonces? No tengo nada ya que me provoque ilusión, algo por lo que despertarme cada mañana con ganas de comerme el mundo. Porque es el mundo el que me está comiendo a mí.

Pero bueno, me caracterizo por ser una persona positiva, así que voy a olvidar todo lo malo que ha podido suceder en este año, todas las situaciones turbias que haya podido vivir, y voy a continuar mi vida apostando fuerte por lo que creo que merezco.

Y como no es como empieza, ni lo que pasa entre medias, sino como termina, voy a disfrutar de todo ello. De mi nuevo compañero de viaje, al que le debo mucho y no sabe lo importante que ha sido para mí conocerle; y el cual estaré encantado de que me acompañe eternamente. De retomar esas viejas amistades que creía perdidas. De implicarme en mis estudios y afrontar lo que me espera. De saber esperar a esas personas que siempre han sabido esperar por mí. De perdonar a todos aquellos que no saben cómo tratarme porque, al fin y al cabo, quizás lo estén haciendo lo mejor que pueden. De querer sin miedos, de salir adelante ante cualquier problema. De no complicarme.

Empezaré el año con todas las supersticiones que me llevan de cabeza, con esos quince propósitos que he escrito para este año que entra, con la gran sonrisa que me caracteriza y cumpliendo uno de mis sueños. Porque de eso se trata la vida: de soñar.

Feliz Año Nuevo,
Feliz 2015.