9.28.2025

El comienzo del fin.

Me prometí a mi mismo que si volvía por aquí, ya sería definitivo. Y, sinceramente, creo que será lo mejor.

No sabes cuánto me duele ver que todos estos años no han servido para nada, que has tirado a la basura todo lo que hemos construido. Que toda esa confianza, todas esas palabras… se las ha llevado el viento. 

¿Por qué eres tan imbécil? ¿Por qué me haces daño de esta manera? Aquí estoy, otra noche más, llorando por tus caprichos. Intentando creer que todo va a cambiar y que esto es sólo una mala racha. Pero no, la desconexión es inminente. Y me jode. Me jode haberte avisado. Me jode haber intentando por todos los medios que esto no naufragara. Y, mientras yo me ahogaba, tú seguías remando hacia la marea.

Qué valor. Qué valor tratarme así con todo lo que hemos vivido. Qué valor tratarme así con todo lo que te he cuidado, con todo lo que te he querido. La has jodido pero bien, chaval.

No entiendo que digas que me quieres pero que sólo sepas hacerme daño. No sé si será la edad, la inmadurez, o que realmente no has sabido valorar lo que tenías. Muy pronto se acostumbra uno a lo bueno. Pero lo bueno, hay que cuidarlo. 

Y ha sucedido justo lo que yo no quería: he vuelto aquí. A escribir, a desahogarme, a llorarlo todo. He vuelto para quitarme todo esto de encima, porque me encantaría poder solucionarlo, hacer borrón y que nada de esto hubiera pasado, pero es que no puedo. Y eso es lo que me jode, que no controlo la situación. Que todo dependía de ti, y tú no has sabido manejarlo. Te has dejado llevar por deseos e impulsos, los cuales ya estabas avisado que te iban a llevar por el mal camino. Pero, una vez más, tu egoísmo ha podido con todo eso, y más.

Y me entristece, porque llevo mucho tiempo pensando en esto. Poniendo luz a un encuadre nocturno que me ha colapsado. Y al final, pues bueno, volví a quedar de tonto. Me tomaron el pelo de nuevo, así se siente. Enhorabuena, ya tienes lo que querías. Ahora disfruta de tu premio y déjame tranquilo.

Siempre he dicho que estoy para vivir el ahora. Pero ahora, la que llora soy yo.

5.23.2025

¿He perdido la sonrisa?

 ¿Sabes? Pensaba que no volvería por aquí…

Y me alegra y me entristece a partes iguales. Siempre es bonito volver a eso que llamamos ‘hogar’, un sitio donde refugiarte y donde expresarte sin temor, sin miedo al reproche.

De vez en cuando he venido a releer todo lo que ese joven chico escribió. Ese chico frágil y vulnerable que pensaba que la vida no estaba hecha para él, que pensaba que había venido al mundo para hacer feliz a la gente que se encontraba en su camino, pero que en esa felicidad no había hueco para él mismo.

¿Se equivocaba? Pf, qué decirte. No quiero hacer como que soy feliz, si realmente no lo soy. La pregunta es: ¿lo soy?

Estoy muy orgulloso de la persona en la que me estoy convirtiendo, de todo lo que consigo con mi esfuerzo diario; pero sigo con esa sensación de no encontrar mi sitio. Que sigo con esa vulnerabilidad, y que me afecta lo poco que alguien pueda hacer. No sé, no es nada fácil.

Siempre lo he dicho: es muy fácil tratar conmigo, si sabes cómo hacerlo. Soy como un elegante piano, que si tocas las teclas adecuadas, la melodía que suene puede ser maravillosa. Y si cambias una tecla, no pasa nada, es divertido jugar. Pero no cambies toda la melodía porque entonces estarás buscando otra canción, otro sonido que ya no suena como estar en casa.

Y eso quiero yo, sentirme en paz, sentir que este es mi hogar. Que tú eres mi refugio, y que no necesitamos nada más que nos de la calidez que buscamos. 

Necesito recuperar eso que me hace vibrar, que me hace ilusionarme, no poder dormir de los nervios. Eso que hace que la vida tenga sentido. Todo aquello que hacía que nunca perdiera la sonrisa. ¿Y ahora?

Espero, de verdad, no tener que volver por aquí. Creo que no será una buena señal.

Pero te digo, que si vuelvo, ya será definitivo. Por mucho que me cueste, por mucho que me duela, ésta siempre será mi casa.


5.08.2023

Otra página en blanco.

Ufff… ya he perdido las formas. Ya no sé ni de qué iba esto. De desahogarme, supongo.

Y qué bonito es volver. Qué bonito es volver y recordar todas esas noches. Porque sí, siempre me ha gustado escribir de noche. Salir de noche. Vivir de noche.

Hoy vuelvo aquí, con ganas, con la cabeza bien alta. De saber que estoy muy orgulloso de cada paso en el camino. Que lo que siembras, siempre lo recoges. Quizás a veces menos florecido de lo esperado, pero sin querer quedarte con la duda de: ¿y si a la próxima florece más y mejor?

Pero ahora no es momento de quedarse con la duda. No es momento de volver, sino de avanzar. Hay que ser valiente, arriesgar e ir a por todas, hacer un All-In. Porque sí, amiga, hemos venido a jugar. Ahora es momento de recoger todos los frutos que hemos estado guardando con tanto cariño. Todos esos logros que has ido acumulando, con tu esfuerzo y dedicación. Todo eso que tanto anhelas y que con tanta delicadeza y perfección has sabido manejar.

Porque quién mejor que tú para hablar de perfección, mi querido virgo. Y es que, aunque sabes que lo perfecto no existe, no cesas en tu empeño de que siempre todo lo sea. Pero no, aprende de una vez a vivir con el error, a vivir sin miedo, y a quererte de una puta vez. Aprende a dejar de lado el sufrimiento y a valorar todo lo que tienes, empezando por ti. No es la primera vez que hablamos de esto, Alejandro… porque déjame recordarte que alguien escribió de ti una vez:

‘Quiérete, como los demás lo hacen contigo. Vales mucho. Y vuelve. Vuelve pronto. Siempre, siempre, siempre... con esa incansable sonrisa.’

Y eso quiero que hagas, que vuelvas. AllÁ donde eres feliz.

9.06.2019

Quiérete mucho, maricón.

Anda que no ha llovido. He estado tan abstraído de todo, que ni siquiera me he acordado de pasar por aquí. De venir a escupir todo lo que llevo dentro. De expresar y desahogarme como no puedo hacer con nadie.

Ha pasado más de un año. Me he dejado llevar. He olvidado muchas cosas, y no he dejado de pensar en muchas otras. Pero, en rasgos generales, sigue todo igual. O eso quiero creer.

Pero no, nada está igual. Todo evoluciona, todo cambia. Y todo, por supuesto, mejora. He estrechado lazos que me han hecho ser más fuerte. Tengo el apoyo incondicional de gente que me valora por cómo soy, y no por mi apariencia. Tengo muchas dudas, pero también muchas decisiones y pasos en firme. Éste es el camino que he elegido, porque ésto es lo que quiero. Y qué miedo da la incertidumbre, el no saber si haces bien o mal, o saber que sólo hace falta un instante para que todo termine.

Pero no, esto no ha hecho más que empezar. Bienvenido al calor, a la ternura, a la libertad.
Bienvenido a tu vida y, por supuesto, bienvenido a los 27.

Aún, me hiero.
Aún, te quiero.

Prometo volver por estos lares y dejarte escrito.
Prometo volver al encontrarme, prometo volver a ser yo.

Felicidades, pequeño. Quiérete como los demás lo hacen contigo. Vales mucho. Y vuelve. Vuelve pronto.
Siempre, siempre, siempre... con esa incansable sonrisa.

5.01.2018

Somebody save me.

Joder, qué rápido pasa el tiempo. Ya ni me acordaba la de tiempo que hacía que no me dejaba caer por aquí. Quizás sea porque últimamente estoy aprendiendo más a levantarme.

La verdad que últimamente la vida sucede. Sin más. Los días van pasando y no siento ningún tipo de evolución. Supongo que estoy en una época de transición, de cambios. Todo para bien, para mejorar y convertirme en la persona que quiero llegar a ser.

Odio no ser nada constante con mis decisiones. Odio no tomarme las cosas en serio y mantenerme estable en una actitud. Supongo que es parte de mi ser. Por lo menos ya voy conociéndome mejor, voy encontrando mis debilidades y mis puntos fuertes. Sé diferenciar entre lo que quiero y lo que no me hace bien. Cada vez me doy más cuenta de todo lo bueno que tengo a mi alrededor, y de lo cual me voy nutriendo poco a poco.

Sé que estoy en una situación un tanto incierta, que las cosas tienen que cambiar. Pero lo estás haciendo bien, Alejandro. Céntrate en lo que de verdad necesitas, lo que quieres para ti. Mira al futuro, y dime: ¿cómo te ves en unos años? Sólo tú eres capaz de crear el camino que te lleve hasta todo eso por lo que llevas tantos años luchando.

¿Y tú? Bueno, mi insaciable enemigo. Deja ya de jugar el escondite. Llevo demasiado tiempo detrás de ti. He perdido ya demasiadas batallas y estoy cansado de jugar, cansado de luchar. Hagamos las paces de una vez. Tienes el hueco más grande que pueda hacerte en el camino. Ven, huye conmigo. Vámonos lejos a conocernos y a disfrutarnos. Dime si lo haces. Y hago.

Stay. Stay. Come on. I've been waiting for you.

12.15.2017

Estás perdiendo el tiempo si te crees que sé lo que hay que hacer.

¿Por fin? vuelvo a estar ilusionado.

¿Quiero estarlo? Sí, la verdad que sí, Pero me siento como un imbécil aquí esperando tu llamada. No sé si esto es un sueño, voy a despertar y te vas a ir.

Sinceramente hacía tiempo que no me sentía así. Tener este interés en una persona (y que lo tengan por mí). No sé, se me hace raro. No sé muy bien cómo llevarlo. Al final siempre es más fácil aprender a ser un chico solitario que tener que congeniar con alguien. Pero joder, es que me haces sentir tan bien. Y me alegro tanto de haberte conocido. Sólo espero que me lleves de la mano, y no quieras salir corriendo.

Sé bien que estoy cambiando, algo me está pasando. Pero estás perdiendo el tiempo si crees que sé lo que hay que hacer. Soy nuevo en esto... o digamos que no tengo mucha práctica en esto de que las cosas me vayan bien. Aún así, sigo perdido, sin un rumbo fijo. El mundo se me está comiendo. Y yo lo único que quiero es comerte a ti. Otra vez. Perdernos entre las sábanas olvidando el paso del tiempo, y sin saber qué está sucediendo ahí fuera.

Siempre he dicho que mi invento favorito era el GPS, ése que te hace llegar hasta mí. Y es que eres tan idiota... y me encanta tanto que lo seas. Me pongo a pensar en todo, en mi futuro y, brrr... no quiero no estar a tu lado. Así que, por favor, no dejes de hacerme sonreír. Necesito que seas el que lleve la iniciativa.

Recuerda: no sé lo que hay que hacer, pero tendré fe. Iré a tu lado corriendo.

11.05.2017

Pobre diabla.

Se dice que se te ha visto por la calle vagando.
Llorando por un hombre que no vale un centavo.

Pues sí, todo vuelve. Odio los ciclos. Odio que todo avance hasta llegar al retroceso. Y vuelta a empezar. Tener que revivir cosas que ya considerabas pasadas. Sentimientos que vuelven a florecer. Estoy muy, pero que muy perdido.

Si ya soy indeciso de normal, como para tener estos problemas que no sé cómo resolver. No sé cómo afrontar estas situaciones. Esa sonrisa que creía eterna cada vez tiene más cerca su fin. Pero es algo que no quiero permitir. Llevo seis putos años recordándome que nada ni nadie puede quitarme esta maravillosa sonrisa que tanto me caracteriza. Se me nota. Los que me conocen saben que no estoy bien. Que llevo una época un tanto extraña, de altibajos.

Necesito estabilidad, pero no sé dónde encontrarla. Quizás sea hora de empezar a atajar los problemas de uno en uno. Despacio, con calma. Asegurando que no se tambalea y que estoy apostando sobre seguro. Pero joder, es que no sé por dónde cojones empezar.

¿Y si hago caso del consejo que me dio esa persona que tanto admiro? Quizás sea lo suyo: para estar bien con los demás, primero hay que estar bien con uno mismo. Aprende a quererte. Aprende a quererme.

Nunca es tarde para hacer todo eso que nunca llegaste a hacer. Para dar un cambio a tu vida. Para afrontar nuevos retos y recordarte a ti mismo que para triunfar, primero hay que fracasar. O aportas, o apartas.

Gracias. Gracias por enseñarme tanto.
Te diría que te quiero... pero, por ahora, estoy aprendiendo a decir 'me quiero'.

9.11.2017

Ahora, soy peor.

¿Quién te has creído que eres para permitirte hablar de mí? Toda esa capacidad que tiene la gente para abrir la boca y criticar, deberían tenerla para pensar en que todos hemos tenido un pasado. Somos quienes somos por todo lo que hemos vivido. Llorado y reído. Amado y sufrido.

Nadie más que yo conoce lo que escondo bajo la piel. Todos esos sentimientos, los motivos de mis actos. Y joder, qué difícil es darse cuenta de que la vida sigue para todos. Ver que todos hemos seguido adelante y hemos dejado atrás todo aquello que un día fue importante para nosotros.

Pero, ¿qué manera tiene todo esto de relacionarse entre sí con todo lo que nos queda por vivir? ¿Somos el producto de un engaño? ¿Quién sabe si nuestro futuro tiene conocimiento de nuestro pasado?

La verdad, me duele saber que todo lo que he pasado es eso: pasado. Que ya no hay motivos para sonreír por esos sentimientos que un día lo fueron todo para mí. Y quizás, nada para ti. De la misma manera que me jode no tener sentimientos recíprocos por esas personas que se preocupan por mí y se encargan de cuidarme. Pero esto funciona así, y nadie sabe cómo cojones cambiarlo.

¿Quién sabe si la vida algún día me los volverá a poner en el camino? Pero, ¿sabes qué? Sigue tu camino, que sin ti me va mejor. Ahora tengo a otros que me lo hacen mejor.

Si antes yo era un hijo de puta, ahora soy peor.
Ahora, soy peor. Por ti.

9.06.2017

- 25 -

Y pasa el tiempo. Y no lo puedes detener. Quieres que pare, que las manecillas no sigan girando. Pero no puedes. Y te da rabia. Una rabia increíble todo esto que no puedes controlar.

Sigues en el mismo lugar, con la misma gente... pero en otro tiempo. Todo va cambiando a tu alrededor, todo evoluciona, pero te das cuenta que tú sigues estático. Y te gustaría moverte, pero no puedes. Hay algo que te frena. Algo que hace que seas diferente a los demás. Necesitas respirar, algo de calma. Necesitas que te digan que todo va a ir bien. Evitar el estrés, y todas esas absurdas ideas que rondan tu cabeza.

Necesitas tiempo.

Já. Tiempo.

Dicen que siempre queremos todo aquello que no tenemos. ¿Será tiempo lo que yo necesito? Supongo que, averiguarlo, será cosa de eso... tiempo. Qué contradictorio todo, ¿no?

Creo que lo más importante que he aprendido estos últimos meses es que no hay posibilidad de hacerlo volver, de recuperar esos momentos. Así que, hagas lo que hagas: hazlo con amor, y disfrútalo. Porque nunca sabes cuándo va a ser la próxima vez, o ni siquiera si habrá otra oportunidad.

Ponle gana, ponle garra. Y a por todas. Aún te queda mucho por construir. Mucho. Estoy seguro de ello. Y ojalá no fuese tan inseguro para otras cosas.

Y qué dificil la vida: tanto tiempo buscando, para luego no querer encontrarlo. Ay, amigo, cuánto camino nos queda aún por recorrer. Cuántas noches en vela, cuánto por aprender, por soñar. Cuánto tiempo para seguir sonriendo con cualquier tontería de esas que a ti tanto te encantan. Cuánto tiempo para todo. Porque ya sabes, que ahora: todo.

Felices 25, mi querido virgo.

7.06.2017

Y ahora, ¿qué?

Soy un puto virgo. No tiene más explicación.

Llevo varios minutos frente a la pantalla, sin saber qué escribir. Varios minutos pensando qué perturba mi mente.

Llevo otros tantos intentando pensarlo, averiguando qué era. Pero he decidido que no voy a perder mi tiempo en ello. Soy autosuficiente, yo puedo con todo esto (y más).

Nada ni nadie va a pararme. Soy más fuerte que nunca. O al menos eso voy a intentar aparentar.

Yo. Yo. Yo. Y otra vez yo.

Lo necesito. Necesito que todos mis pensamientos, todos mis actos repercutan en algo bueno para mi vida. Dejar todo lo que me hace mal a un lado. Eliminar todo lo tóxico que me rodea, y centrarme en esas personas capaces de sacarme sonrisas a diario.

Y ahora, ¿qué?
Ahora, todo.

5.18.2017

Aprendiendo a querer(me).

Llevo una época que me siento raro. Una época en la que no acabo de ubicarme. No sé qué va a ser de mí. Qué quiero, o dónde acabaré.

Me encuentro raro en muchos aspectos. Hago cosas que no me llenan como persona. A veces pienso que todo da igual y que nadie valora los actos de los demás. Que la sociedad se mueve por puro interés y que ya quedan pocas personas que sean 'de verdad'.

No sé, quiero muchas cosas pero a la vez no quiero tantas otras. Creo que debería hacer caso a una de las personas más sabias que conozco, y de las que más admiro: que lo primero que necesito es estar bien conmigo mismo. Necesito establecer un camino, tomar decisiones. Hacer que cada día merezca la pena, estar a gusto con todo lo que hago y dedicarme tiempo.

Eso no quiere decir que me olvide de la gente que me rodea. Mis amigos y mi familia es lo más importante que tengo. Lo digo muchas veces, aunque pocas lo pongo en práctica.

Voy a empezar a recordarme todo lo bueno que tengo. Todo lo que valgo, y hacerme valer. Y aplicarme una frase de un artículo que he leído y que, la verdad, me ha encantado.

'Cuando me necesites estaré ahí. Pero, cuando me necesite a mí mismo, también.'

3.02.2017

Débil.

No sé cómo afrontar esto. No sé si soy yo, la tecnología, o esta puta sociedad que me rodea.

Ya no sé qué hacer para superar estos momentos. Quizás debería aislarme, intentar evitar que todo esto que me rodea no sea tan superficial. Afrontar las cosas, decir las verdades.

Bah, estoy tan cansado de todo esto. En serio, no sé qué quiero, no sé qué necesito. No sé cómo salir de esta situación que me atrapa y no me deja ser feliz.

¿Qué cojones pasa? Con lo fácil que podría ser todo, y qué manera de complicarnos la vida. Me reconozco, y me odio. Me estreso, y me destrozo. Me quejo, pero no pongo remedio.

Llegará el día en que asuma mis responsabilidades. El día en que siente la cabeza y plante cara a todo aquello que he ido dejando de lado. Pero, ay, ¿cuánto queda para eso?

Yo, como siempre, seguiré con mi frágil pero indestructible sonrisa.

2.02.2017

Ternura.

No lo necesito.

La verdad que no, no necesito que vuelvan a hacerme daño.
¿Enamorarme? Me encantaría. Pero no si luego todo termina como siempre.

Me encanta ilusionarme contigo, decir las cosas bonitas que pienso sobre ti, me encanta que seas tan tierno, y me encanta comportarme así de romántico. Ésa es mi verdadera esencia. Por suerte o por desgracia, la que nadie ve.

Vuelvo al mismo tema de siempre: ¿qué le pasa a esta sociedad? ¿Nadie se ha parado a pensar el daño que nos hacemos los unos a los otros? La era de la tecnología y el consumismo, la novedad. Cómo nos encanta tirar algo en cuanto apenas está roto. Total, ya me compraré otro.

Nadie se ha parado a pensar que hay cosas que no pueden reponerse. ¿Cuántos corazones rotos conoces divagando por ahí? En vez de romper más, ¿por qué no nos dedicamos a repararlos?

Creo que ya estoy suficientemente roto, como para tener más pedazos de mí. Llega un punto en el que la vida te hace añicos, y eso ya no hay quien lo reconstruya. En serio, creo que nadie se ha parado a pensarlo. Se nos está yendo de las manos.

Quiero experiencias, vivencias. Quiero personas. Personas que ayuden a reparar el daño que otras han causado. Personas que me hagan perder la cabeza pero me mantengan los pies en el suelo.

Tengo mucho que ofrecer. Lo sé. Y creo que no pido tanto a cambio. Sigo siendo un incomprendido: alguien que busca que, por una vez en su vida, lo valoren como se merece. Pero bueno, basta ya de llorar. Eres tú el imbécil que se lo pierde.

Sólo espero, de corazón, que cuando me llegue el día (porque sé que me llegará) no esté tan cansado como para cerrar los ojos y no querer mirar más allá. Ni querer tirar este juguete roto o cambiarlo por uno nuevo.

Prometo cuidarte y hacer lo que esté en mi mano para hacerte todo lo feliz que me gustaría que me hubieran hecho a mí.

Desde un pasado no tan lejano: me hiero, y te quiero.

12.31.2016

Podría ser peor.

Y aquí seguimos, otro año más.
Con altibajos cada día. Cada hora mas bien.
Pero hasta el final.

No veo el momento de terminar esta etapa, ese ansiado momento en el que, por fin, todo este sufrimiento termine. Poder disfrutar de mí... cuidarme, respetarme. Ay, qué bonita es la felicidad.

Y toca, de nuevo, hacer balance de lo que me deja este 2016.
La verdad no ha sido para nada un mal año. Con excepciones, está claro. Gente a la que no quiero volver a ver ni en pintura, y otras a las que no me cansaría de ver a diario. Momentos que no cambio por nada y siempre van a tener hueco en mi corazón, y otros que mi mente ha decidido borrar por completo. Sentimientos que nunca había tenido. Estoy aprendiendo a odiar un poco más, y querer un poco menos. Aunque yo nunca he sido capaz de odiar, pero hay veces que es tan necesario.

En fin, gracias otra vez a toda esa gente que sigue a mi lado haciéndome feliz con lo más mínimo. A este 2017 sólo le pido que sigamos como estamos y, porqué no, un poquito de egocentrismo. Que no me vendría nada mal pensar en mí de vez en cuando.

Y bueno, que esto no es ninguna queja. A pesar de todo, estoy muy contento de todo lo vivido este año y sino, bueno... no nos queda más remedio que pensar que podría ser peor.

¡Feliz año nuevo!
Y recuerda: nunca pierdas la sonrisa.

12.06.2016

Hasta el final.

¿Por qué cuando las cosas nos van bien nos enpeñamos en darle una vuelta más para que vuelvan al caos en el que se encontraban? ¿No podemos ser capaces de asumir que la felicidad también es un estado de ánimo con el que sentirnos identificados?

Y, aquí estoy, una noche más. Asumiendo lo imbécil que soy. Dándome cuenta de las oportunidades que he dejado pasar por puros caprichos, por ir a lo 'fácil'. Y tan fácil, ¡oye!

Vuelvo a echarme de menos. Necesito dedicarme algo de tiempo. Necesito recuperar mi esencia, volver a ser ese chico que se levantaba con una sonrisa en la cara y tenía una vida despreocupada. Ay, qué jodido es esto de crecer.

Me encanta experimentar, descubrir nuevas partes de mí que no conocía. Me gusta evolucionar, forjar mi carácter, luchar por aquello que considero importante para mi bienestar. Sólo pido tiempo. Algo que nadie está dispuesto a ofrecerme.

Va, joder. Quizás vuelva todo a ser una ilusión... pero estás muy cerca de ese momento con el que llevas demasiados años soñando. ¿Y si hacemos un esfuerzo? ¿Y si luego lloramos de la emoción por lo grande que puede llegar a ser la recompensa? Venga, que sí, que se puede. Que yo puedo.

Así que va, coño: 1,25 y... ¡hasta el final!

10.23.2016

Hemos dejado de bailar.

Pues parece que, de nuevo, me equivocaba. Parece que volvía a estar equivocado, a estar en otra sintonía. Que no escuchábamos la misma frecuencia. Que no hemos sido capaces de encontrar una canción con la que bailar juntos.

Y yo, faltando a mis principios. De nuevo, arriesgando todo por alguien que no da nada por ti. Vuelvo a sentirme como un imbécil. A sentir que me han tomado el pelo como han querido. ¿Es que esta situación no va a cambiar nunca? ¿No voy a ser capaz de encontrar a nadie que de la cara por mí? ¿Nadie que sea tan valiente como para decir 'te quiero'?

¿Dónde estás? Al menos, ahora, ya sé a qué atenerme. Otro fracaso más a mi lista de defectos. En fin, qué depresión de sociedad. Qué tristeza pensar que quizás no haya nadie que merezca la pena. Qué duro se me hace.

Y es que quizás voy tras de un 'sí' que no sale. Supongo que, como siempre, es cuestión de esperar.

10.21.2016

Estamos en época de bailar.

Estoy en una época en la que no necesito que me hagan daño.

Muchas otras veces no me importaría, es lo que tiene la vida: arriesgarse y fallar. Pero ahora no. Estoy en una época en la que necesito que me quieran. Una época delicada, de cambio. En la que necesito más que nunca el apoyo de mi familia, de mis amigos.

Estoy a punto de finalizar una etapa que ha marcado mi vida... y necesito comprensión y cariño. Tener la vida fácil, sin problemas, ni preocupaciones de más. Centrar la cabeza en lo que toca, y no divagar por cien mil caminos que no llevan a ninguna parte.

Joder, y es que sé que la vida puede ser fácil. Que puedo ser feliz, sonreír a diario y no necesitar nada ni a nadie. ¿Por qué me empeño en complicarlo tanto? Quizás mi dj favorito tenga razón, y me empeño en forzar situaciones que quizás por sí solas no surgieran. Pero vuelvo a lo mismo de siempre: las relaciones (de cualquier tipo) siempre son cosa de dos. Una amistad no es fructífera si ambas partes no ponen su empeño y dedicación en cuidarla. En hacer que sea una relación sana, satisfactoria y duradera.

No sé, la verdad, por qué a mí me cuesta tanto. Si, al fin y al cabo, esto es cosa de dos.

Quizás la solución esté en no pensar, en dejarse llevar y no preocuparse de estas cosas de más, de tonterías que no tienen bases lógica. Quizás la solución esté en bailar, juntos, aunque sólo lo hayamos hecho una vez. Sin nadie más. Solos tú y yo.

Si te apetece tanto como a mí, no lo pienses: vamo' a bailar.

10.02.2016

Siempre quise ser galáctico.

¿Quién tiene la oportunidad de ser feliz?

Soy virgo, y me encanta. Y lo odio. Y me encanta.
Soy ese tipo de persona que no tiene claro lo que quiere, que le cuesta decidir. Que tiene altibajos constantemente: unos días queriendo comerme el mundo, y otros en los que el mundo me come a mí.

No sé cómo afrontar esto. Me cuesta. Es difícil continuar en un lugar en el que no estás a gusto. Es difícil la vida diaria en un sitio en el que sabes que no eres feliz, y donde nunca vas a llegar a serlo. Un momento, ¿estoy seguro de eso? ¿Nunca voy a poder ser feliz en mi propia ciudad? No, no lo creo. ¿Ves? Otra vez. Ahora sí, ahora no. ¿A qué juego?

Quizás debería ser más valiente de lo que soy, tal cual intento predicar. No aferrarme a las cosas del pasado, intentar seguir adelante saltando todos los obstáculos que se me ponen por delante.

Estar más pendiente de los míos y no ser tan disperso. No tomarme las cosas tan a pecho, e intentar disfrutar más de los momentos: son únicos e irrepetibles. Jamás volverás a estar en el mismo lugar en el mismo tiempo. La vida es fugaz. Sé una estrella.

Y recuerda: calma y paciencia. No te dejes llevar por el momento, piensa con cabeza, organiza tus planes y disfrútalos, con quien quieras y cuando quieras. Y hazlo por lo que te dicte el corazón, no la razón. Pero, siempre, con cabeza.

9.06.2016

La nueva vida.

Este año escribo desde un sitio diferente. Desde otra ubicación. Lejos de muchas cosas, y muy cerca de otras. Este año está siendo muy bueno en muchos aspectos. Quiero quedarme con lo positivo, con esas cosas que me hacen sonreír a diario.

Gracias a mi familia, por estar más unida que nunca y permitirme ser libre. Gracias a mis amigos, a los verdaderos, a aquellos que son capaces de pasarse contigo madrugadas enteras sólo para hacerte feliz por unas horas. Gracias a mis estudios, a ayudarme a creer que soy una persona muy válida. Gracias a mi trabajo, a permitirme hacer lo que me gusta, con toda mi ilusión.

Y, bueno, nunca me ha gustado ser protagonista o hacer que alguien lo sea. Pero gracias a él, que aunque muchas veces me saque de quicio, sabe conquistarme con su mágica sonrisa.

Poco más. Esperemos que todo siga su curso, o ya veremos qué nos depara el destino. Sólo quiero recordarte, Alejandro: calma y paciencia, que todo llega.

¡Felices 24 para mí!



'Son tiempos difíciles para los soñadores.'

.

8.28.2016

Lo dejas o lo tomas.

Ya tocaba volver.
Demasiado tiempo sin pasarme por aquí, sin quejarme.

Y todo... ¿para qué? ¿Estamos volviendo a lo mismo de siempre? ¿A esa burda historia que no hay manera de dejar que se repita? Sigo cansado de todo esto, de no poder llevar a cabo lo que me propongo.

Aunque, la verdad, sigo creyendo que yo no tengo la culpa de esto. Que siempre es la gente me rodea, los distintos capullos con los que me topo. Gente que sólo intenta confundirte y apartarte de tu verdadero camino, de ése que el destino ha preparado para ti. Porque sí, siempre he sido el típico imbécil que cree en el destino, que piensa que tiene algo bueno guardado para mí.

¿Y si me equivoco? ¿Y si, en realidad, esto es lo que me va a tocar aguantar durante toda mi vida? Me niego a ello. Me niego a creer que no hay nada que hacer. Supongo que todo es cuestión de centrarse, de focalizar toda la energía en el mismo punto. Pero de verdad, en un punto. Dar lo mejor de ti para llegar hasta él. Fijarse objetivos, y cumplirlos. Priorizar.

Pero joder, todo eso ya lo hago. El problema no lo tengo yo. El problema está en el resto de la humanidad, que no tiene claro lo que quiere. No sabe priorizar. O quizás sus proridades no sean las mismas que las mías, y es ahí donde entramos en conflicto. Sí, será eso. Que soy demasiado virgo para esto. Ay, qué feliz y qué cansado estoy de serlo.

En fin. Sobreviviré, como siempre, hasta que algo mejor llegue. Porque llegará. Lo sé.




'Y es que así no encuentro la manera,
de hacer que alguien como tú me quiera.
Qué le vamos a hacer, no sé.'